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Por: Orlando Alcántara Fernández (Cristorly). E-Mail: cristorly@yahoo.com Portal Internet: http://jesus.95mb.com Teléfono: 809-528-0168. Dirección: Avenida Constitución No. 102 (Frente a la Policía), San Cristóbal, República Dominicana. La artista plástica y ajedrecista Eneida Pérez de Lücke dosifica su poética del cuerpo en imágenes de vigoroso cromatismo como una propuesta elocuente puntualizando el deseo como instinto o emoción, como desenfreno o expresión, tanto en los seres animados como en los objetos inanimados de su muestra de arte digital presente. Así el hidrante es cuerpo de abundancia derrochándose o austeridad conservándose. El patito amarillo es sólo testigo que dota de ternura grácil a todo el escenario. Del mismo modo, la palabra "TAXI" es recurso visual que nos habla en voz alta gracias al enmarcado colorístico excelentemente plasmado por Eneida. "TAXI" es imagen audible en la gran ciudad, en este caso Bonn o Berlín en Alemania, quizás Colonia, que nos invita a prestarle atención, a escucharla. De su lado, los pies en estado bucólico rodeados por ondas concéntricas de agua en la playa o en la piscina nos remiten a un estado de esparcimiento interior espiritualizado. No ocurre lo mismo con otras imágenes de fuerte expresividad hedonista en que los cuerpos funcionan como entes eróticos o sensuales. En estos casos la exteriorización del deseo es máquina deseante que abisma los sentidos con su fuerza retórica, feroz y voraz en pos de la consumación del placer como escape fugaz o vía de liberación emocional. Los objetos inanimados también nos gritan, nos hablan, nos llaman la atención, exigen su propio espacio desde sus pulsaciones exuberantemente cromáticas. Los paisajes nos invitan a degustarlos con la mirada. Los territorios también aparecen sexualizados. Todo conspira a ser fiesta de los sentidos. Festín de la lujuria en su más amplio sentido. Todo nos mira. Todo nos convida. Su penetrante colorido nos golpea de frente los sentidos. El espejo en que la mujer desnuda gesticula es un espejo en que de un modo u otro nos vemos reflejados. El bodegón ya no es naturaleza muerta. Ahora es corazón y senos. Los rostros estallan en pleno acto deseante, arropante. Las miradas laceran. Los gestos fulminan cada territorialidad de su radio de acción e influencia. Las imágenes digitales han sido esmeradamente trabajadas por Eneida. Los marcos abstractos son obras autónomas en ergonomía perfecta. El retoque resalta cada imagen haciendo énfasis en su expresividad plástica. La emotividad formal y conceptual, acaso funcional, ha sido el principal recurso en la vehiculización de las diversas ideas. Eneida Pérez de Lücke ha sabido presentar un mundo contradictorio que a fin de cuentas volverá a ser unitario en sus adentros. Aquí el caos desemboca en el orden. Un orden secreto, vicario, que cohesiona todo. La emoción hedonista en el sensualismo inteligentemente dosificado por Eneida juega un papel de relevancia en esta muestra digital trascendente. Todo ha sido posible gracias a la sensibilidad espiritual de la artista plástica y ajedrecista Eneida Pérez de Lücke. Gracias a la elocuencia de su poética del cuerpo como espacio de expresividad emocional incesante y liberadora. Gracias a su visión holística integradora. Lo divino no aparece como elemento explícito en esta exposición digital, pero su presencia es intuición cohesionadota de todo en la puesta en escena de cada detalle. Eneida es así metáfora. Eneida es así símbolo. Eneida es así signo de su retórica poética. |
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Creada el 5 de mayo, 2005